Primavera en Argentina

No tengas miedo, volará, heredó nuestros genes, dice el artista del trapecio. Y desde el punto más alto lanza a su hija, un bebé todavía, por el aire, hacia los brazos de la madre aterrada e infiel. No debería temer: por las artes de su verdadero padre, el mago, la niña realmente vuela. O les hace creer que vuela.

Artistas del trapecio. Ana María Shúa. Fenómenos de circo.

Nunca quise tener otros padres. Nunca quise tener otro padre, en concreto. No lo tuve el tiempo suficiente como para llegar a odiarlo, rebelarme. Una leucemia que debiera haber sido fulminante, se lo llevó después de casi siete años, un 21 de septiembre, a mis casi 11 años.

Le dijeron que podían ser meses. Él si que se rebeló. Y con puro impulso de voluntad, siguió viviendo como si le sobrara el tiempo. Ahí es donde ese misterio de la herencia genética se demuestra en mi, sin necesidad de ciencias y análisis. En eso y en dos orejas asimétricas, una un poco más salida y doblada de lo normal. Orejas que se repiten en mi hermano, en mis sobrinos. Orejas de perrito triste, pero voluntarioso.

Misterios de la herencia, que duele más cuando más se aleja. Hoy, 25 años.

Pensamiento

pensamiento

Hoy empieza la primavera en Argentina.
Y también se cumplen 23 años de la muerte de mi papá.
“Hagamos cosas bonitas con esos recuerdos”, me digo.

unblogger por un día II

Redacción: la papa. Mi primer post como invitada.

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