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No hay payasos borrachos ni ecuyeres, no está el domador ni los sumisos tigres, no hay gitano con oso bailarín, no hay tirador de cuchillos con partenaire puro coraje, no hay acróbatas, ni trapecistas, ni vendedores de golosinas, ni malabaristas, no están los enanos, no hay carpa, ni banderines, ni delicados elefantes, ni mago de veloces dedos. Pero estamos vos y yo. Y nos aplauden.
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El circo de mi sueños. Ana María Shúa. Fenómenos de circo. 2011

Litany

You are the bread and the knife,
the crystal goblet and the wine.
You are the dew on the morning grass
and the burning wheel of the sun.
You are the white apron of the baker,
and the marsh birds suddenly in flight.

However, you are not the wind in the orchard,
the plums on the counter,
or the house of cards.
And you are certainly not the pine-scented air.
There is just no way that you are the pine-scented air.

It is possible that you are the fish under the bridge,
maybe even the pigeon on the general’s head,
but you are not even close
to being the field of cornflowers at dusk.

And a quick look in the mirror will show
that you are neither the boots in the corner
nor the boat asleep in its boathouse.

It might interest you to know,
speaking of the plentiful imagery of the world,
that I am the sound of rain on the roof.

I also happen to be the shooting star,
the evening paper blowing down an alley
and the basket of chestnuts on the kitchen table.

I am also the moon in the trees
and the blind woman’s tea cup.
But don’t worry, I’m not the bread and the knife.
You are still the bread and the knife.
You will always be the bread and the knife,
not to mention the crystal goblet and – somehow – the wine.

Desodorante casero sin aluminio

How to make your own deodorant. ¿Dónde se consigue el arrurruz o almidón de Maranta?

No es lo mismo, pero se parece… un poco

Una vez más, el grande de Tute.

Lo vi en El Estafador, esa gran recomendación de mi amiga G.

Un videoclip excelente con dos chauchas y un palito

Con todo el lío este de Lily Allen, ya habrán visto este video unas doscientas millones de veces. Y la mayoría de los blogs lo ponen por la repercusión de prensa negativa que tiene todo el asunto. Yo lo voy a poner porque, uno: la canción me gusta y dos: porque el video clip están hecho de una manera tanperotan sencilla que me parece ma-ra-vi-llo-so.

Visto en BoingBoing. Y por cierto: Un abogado consigue que le devuelvan el canon digital pagado por cuatro CD.

Yo en La Noche en Blanco: The Viaje

The Viaje

Ayer me llamaron de di_mad para pedirme que participara en el evento del sábado 19 de septiembre, dentro del marco de lo que se llama La Noche en Blanco.

La Noche en Blanco es un evento cultural que se realiza en las principales capitales europeas a finales de verano y supone una serie de actividades que se realizan a lo largo de la noche, en toda la ciudad (en mi caso, en Madrid). Desde museos abiertos a horas intempestivas, cine, teatro y actuaciones callejeras, hasta sólo el gusto de caminar por la Gran Vía de Madrid, que permanece cerrada y convertida en peatonal mientras dura el evento.

A menudo es complicado encontrar un espectáculo o actividad que realizar porque hay que reconocer que a la gente le gusta mucho salir (al menos acá en Madrid) y suele estar todo llenollenísimo. Pero en este caso, una servidora, va a participar como diseñadora invitada en una especie de “performance” en El Matadero de Madrid, dentro de una actividad organizada por Marcello Conta y el di_mad, donde estaremos “customizando” unas maletas de cartón a la vista del público, aunque también los que vayan van a poder aportar su granito de arena.

Cuestión: que me han invitado y me hace muchísima ilusión participar, porque no sólo estaré haciendo cosas que me gustan sino que tendré oportunidad de conocer a otros diseñadores (creo que los que participamos somos unos quince, más o menos) y además, me encantaría compartir esto con los amigos, diseñadores o no, que se quieran pasar.

Estaré allí entre las 23 y las 2 am y para más información sobre esta actividad (que sospecho, estará menos masificada que las del centro de Madrid) pueden mirar la página del evento en si.

Update: Ya hay fotos.

Update: Más fotos en el blog de Sparafucile/Mashica.

Pelotudo no es lo mismo que boludo

No escribo mucho últimamente. La verdad es que no hago mucho de nada. O si, duermo mucho. No, no, tampoco duermo mucho aunque si es cierto que estoy durmiendo más. Alguien que me conoció por acá, una vez me dijo que no entendía cómo podía contar tantas cosas sobre mi en este blog, cómo podía exponerme de esta manera. A mi me hizo gracias porque en este blog no cuento nada. Nada. Comparado, claro, con las cosas que me pasan. Porque a mi me pasan ochocientas millones de cosas en la vida real que no las cuento porque no me dan los dedos, porque no me da el tiempo, porque estoy demasiado ocupada viviendo como para loguearme, escribir, editar y postear. Y además, porque prefiero pasar ese tiempo hablando, contándole mi historia a la gente que me quiere, a los amigos, a mi mamá y no escribiendo. Que me cansa más que hablar.

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Hablo demasiado. O eso estoy sintiendo. Ojo, la audiencia no se queja, al contrario, parece que disfrutan. Porque a mi me pasa de todo y yo lo cuento con lujo de detalles, con suspense, con expresiones a la cordobesa, con pelos y señales. Me gusta contar. Me gusta tener público, verles las caras, cuando les da pena o se rien con lo que les cuento. Me gusta porque la gente a la que les cuento mis cosas siempre me dan sus visiones, sus consejos, sus sugerencias. Eso me hace sentir que si bien es cierto que hablo sin límites, soy capaz de parar para escuchar… de todas formas, hablo demasiado. Así me parece. Hablo demasiado y me gustaría controlarme un poco pero no soy capaz. Es como si fuera más adicta a hablar que al tabaco. Porque si hay una buena charla de por medio soy capaz de aguantarme sin fumar. Pero fumar sin charlar es un garrón. Igual, decía, hablo demasiado. O cuento demasiado. A veces me parece que es por un afán de protagonismo, de capturar la atención, de cautivar a la audiencia. A veces me parece que es porque no me aguanto el silencio. A veces me parece que es porque paso tantas horas sola y callada que tengo que sacar esa energía por algún lado. A veces me parece que es porque siento una obligación por entretener, porque la gente no se aburra conmigo, que se lo pasen bien, para que sigan queriendo verme, venir a verme, pasar por casa, llamarme. Igual me gustaría hablar un poco menos. Estoy medio cansada del sonido de mi voz. Pero me parece que al final me atrapé yo sola. Porque el día que no tengo ganas de hablar, la gente me pregunta “¿estás bien? ¿te pasa algo? a ti te pasa algo, venga, dimeló, que me tienes preocupada/o”. Soy una pelotuda. No sé de qué me quejo si la gente se preocupa por mi… ¡la gente se preocupa por mi y es de las cosas más bonitas que te pueden pasar, junto con un hijo y un buen plato de papas fritas caseras! (vale, me fui a la mierda con la comparación pero cada uno tiene sus referentes).

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Ahora me pasan un montón de cosas. Y me dejan de pasar también. Y no tengo ganas de escribir un post sobre lo que me pasa y me deja de pasar. Estoy cansada. Tengo que hacer otras cosas y estoy cansada y estoy bien, también, porque está bueno estar cansada y tener por delante un horizonte de descanso. Que me da miedo tener tanto horizonte de descanso por delante, no te creas. Pero bueno, eso.

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Pelotudo no es lo mismo que boludo. La P carga la palabra de un inicio de saltodegotitasdesaliva que le da un matiz levemente violento. Un amigo puede ser un boludo. Pero jamás un pelotudo. Pelotudo es alguien al que le tenés un poco de broquita. Y este párrafo debería ir a Conclusiones Estúpidas, pero es que viene al caso acá.

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El otro día pensaba (en realidad le vengo dando vueltas hace ya un tiempo) que si yo escribiera acá una especie como de carta genérica a un pelotudo sin identificar, algo que empiece tipo “Estimado pelotudo” (aunque claro, lo de “estimado” sería una ironía porque si lo llamo “pelotudo” será que no lo estimo tanto), con una serie de referencias no demasiado específicas a las cosas que considero, convierten a esa persona en “pelotudo”, probablemente habría, al menos, tres o cuatro que se ofenderían y se harían cargo, se creerían los destinatarios exclusivos de esa carta genérica, irónica y pública e incluso se quejarían. En fin, después me di cuenta de que esos potenciales pelotudos seguramente ni se enterarían de que escribí esa carta, porque son tan pero tan pelotudos que ni siquiera leen este blog. Y vale, yo en este blog no cuento un montón de cosas pero otro montón de cosas si que las cuento y estoy convencida de que este es el lugar para entender algunas claves sobre mí, sobre como llevarse bien conmigo, cosa que por supuesto, los pelotudos hechos y derechos que se harían cargo de lo que se diga en esa hipotética carta genérica, quieren. Digo, quieren llevarse bien conmigo. Y yo me llevo bien con mucha gente, pero hay un nivel de pelotudez con el que no puedo. Después me puse a pensar que si ya desde el vamos, estoy calculando por lo bajo que existen en mi universo personal, unos tres o cuatro pelotudos que se harían cargo de lo que acá se diga, eso habla muy mal de mi. Y de mi criterio. O de mi falta de criterio para incorporar gente a mi vida. Eso me pone triste y me hace pensar que yo rayo el mismo nivel de pelotudez que a menudo no soporto. Igual, después me di cuenta de que no hay detector de pelotudos como hay detector de garrafón. Y que si yo me cerrara a conocer genter por controlar un poco más el número de pelotudos en mi vida, igual no conocería a mucha de la gente que hoy es mi círculo. Y sin embargo, así, como soy, conozco a esa gente, y la quiero y me quieren, como soy (pelotuda y todo). Y eso me pone contenta. Y por todo lo antedicho, ni carta a pelotudos ni ostias. No tengo tiempo (se me va todo el tiempo pensando en este tipo de pelotudeces).

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Bueno, creo que ya escribí (y mientas escribia, pronuncié) la palabra pelotudo el suficiente número de veces para que se me empiece a formar una islita de saliva en el labio inferior. Ya casi estalla, ya casi salpica. Creo que esa es la medida de hoy.

48 horas por el derecho de asilo

El CEAR organiza 48 horas de actividades interesantes, por el derecho a asilo.

De acá XIX

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Honestidad brutal

200812111003

Este es el cartel de bienvenida en el Hans Brinker Budget Hotel de Amsterdam. No recuerdo de dónde lo saqué, probablemente de FFFFOUND!

Lo cierto es que algo de razón tienen ¿no? Y si quieren saber más…

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