Litany

You are the bread and the knife,
the crystal goblet and the wine.
You are the dew on the morning grass
and the burning wheel of the sun.
You are the white apron of the baker,
and the marsh birds suddenly in flight.

However, you are not the wind in the orchard,
the plums on the counter,
or the house of cards.
And you are certainly not the pine-scented air.
There is just no way that you are the pine-scented air.

It is possible that you are the fish under the bridge,
maybe even the pigeon on the general’s head,
but you are not even close
to being the field of cornflowers at dusk.

And a quick look in the mirror will show
that you are neither the boots in the corner
nor the boat asleep in its boathouse.

It might interest you to know,
speaking of the plentiful imagery of the world,
that I am the sound of rain on the roof.

I also happen to be the shooting star,
the evening paper blowing down an alley
and the basket of chestnuts on the kitchen table.

I am also the moon in the trees
and the blind woman’s tea cup.
But don’t worry, I’m not the bread and the knife.
You are still the bread and the knife.
You will always be the bread and the knife,
not to mention the crystal goblet and – somehow – the wine.

El video que casi me hizo llorar en Navidad

No todos los lunes se encuentra uno

Y por eso, hoy, jueves, casi viernes, pongo éste. Casi casi casi me hizo llorar. Con la sonrisa de oreja a oreja. Porque hoy fue un día de llorar, pero con la sonrisa invertida. Por eso, hacen falta videos como estos.

(No se pierdan la letra).

Lo vi en Microsiervos.

Abrazos salvadores

Que me estaba olvidando de los videos estos, con el tema de que me cambié de trabajo y tal y pascual.

Miren qué lindo. Y qué caripelas.

Get up and be strong

El video de esta semana es una colaboración de lalo k (¡gracias!) y me gustó especialmente porque me lo mandó directamente a mi email, con un mensaje tan bonito como sencillo. Maravillas de la red, gente con la que te conocés apenas (al menos nos hemos visto en persona) y que te dice cosas que te sirven, que te crecen.

Tengo suerte, pensaba. Toda la gente que me rodea (conocidos, amigos, compañeros de trabajo) son gente estupenda que me aporta, todos los días, un poquito.

Contaba la semana pasada que metí la pata. Hombre, las cosas no salieron bien. El resultado es de esos que dan mucha pena. Pero lo bonito de lo que pasó es que más pena da porque hablamos y nos entendimos y tomamos una decisión que era la que cabía… o quizás no tomamos una decisión, sino que fluimos (palabra que tanto le gusta a tanta gente que conozco). Y era lo que había. Igual, que me lío, que si da pena era porque importaba, porque lo que se pierde es algo precioso (porque lo que se ganaba lo era). Si no, supongo que sólo daría bronca, como mucho.

Así que acá estoy, de vacaciones a punto de empezar un nuevo trabajo que me hace mucha (mucha) ilusión. Intentando seguir abriendo puertas, y que corra el aire. Se acaba una etapa un poco jodida en lo laboral, un poco agotadora en lo personal. Pero eso, levantándome y tratando de ser fuerte. Es lo menos que puedo hacer por tantas recompensas.

Y no me miren así, que me largo a llorar, tontos.

El cambio

Ayer me olvidé de publicarlo, quizás porque lo tenía guardado en borradores. Cuestión que, de casualidad, vi este video en un blog en inglés (creo que era BoingBoing) y tenía que publicarlo, porque me gustó la idea de que se pudiera hacer publicidad de una manera tan tierna y con un mensaje (más allá del eslogan del banco) que habla de algo que yo quiero para mi y para todos: tolerancia.

Además, porque yo también estoy en un momento de cambio, en otro sentido bastante diferente, pero igual para mi es un mundo. Y aunque no lo estoy pasando mal (decir eso sería dramatizar de manera desmedida) es difícil, es complicado, me genera muchas dudas y me hace descuidar diez mil otros aspectos de mi vida.

Hoy metí la pata. Big time. Feo. Horrible. Y no me afectaba sólo a mi. Lo lamento en el alma porque me hice daño y le hice daño a otra persona. Más allá de la gravedad del hecho en si (mayor o menor según quién lo mire, los afectados todavía no sabemos qué hacer con ello), a mi ya me jode. Por boluda. Pero al mismo tiempo, si hay algo que está cambiando en mi es la percepción de mi misma. No me hace feliz haber metido la pata hasta el fondo. Para nada. Y me di cuenta de que soy bastante humana. Y que metí la pata porque soy boluda e insegura y particularmente en este caso, me sentía especialmente vulnerable. Quizás me perdonen, quizás no. Quizás yo también tenga que dejar pasar alguna cosa. La cosa es que no soy especial. Nadie me obliga a ser perfecta. Y si meto la pata es porque estoy viviendo. Y algo voy a tener que aprender de todo ésto. En fin, suena a un poco full-of-my-self, y todo lo contrario. Me entristece y me deprime. Mucho. Pero la pata ya la metí. Ahora queda esperar, cosa que a mi falta de paciencia le da justo en el centro. O quizás no queda esperar nada. No sé. Yo misma todavía no me lo creo.

Vida: 1 – Ego(yosoyperfectita): 0

Ayyyssss

E intentando establecer la tradición…

Cómo dije, no escribo ni digo ni mu, pero pongo un video que me emocionó hasta la sonrisa dolorosa: Big Girl (You are beautiful) de Mika.

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