Confesiones 2011
Éste fue el año en que:
- Me cagué en todo y en todos. De palabra.
- Lloré más que nunca sin motivo aparente.
- Lloré más que nunca por todos los motivos por los que está justificado llorar.
- Probé a decir que no. Y no me fue tan mal.
- Dije un par de cosas feas a mi vieja y me sentó de maravilla.
- Le dijo un montón de cosas lindas a mi vieja y creo que finalmente las creyó.
- Dormi mal. Casi todo el año. Y sigo.
- Pude ponerle cara a un amigo virtual que me mataba de curiosidad.
- Me enamoré como si tuviera 13 años. De Gotye y de Ben Whishaw en The Hour. Comprobé una vez más: todos frikis. Soy un desastre.
- Compré cosas rosas y con florecitas, sin culpa. Me rebelé contra mi tomboy interior. Por fin.
- En terapia dije, en voz alta y a modo de confesión: soy una cursi y me gusta serlo. Y no me dió miedo.
- Pasé la navidad como quise. Genial.
Y pienso hacer lo mismo esta noche. Y no confesar más (porque ésto que digo acá es sólo la punta del iceberg, el resto me lo guardo para otras conversaciones amenas).







