Conclusiones estúpidas LXIV
De tanto querer comerme el mundo, me parece que me atranganté.
De tanto querer comerme el mundo, me parece que me atranganté.
“Las princesas de hoy en día están demasiado ocupadas ganándose el pan como para perder tiempo en convertir sapos en príncipes.”
Esta frase la escuché anoche en un sueño. Soñé que estábamos de vacaciones con mis amigas G., A. y B. Habíamos alquilado una casa que se parecía a la casa de mi niñez y el gran highlight era que tenía no una, sino dos lavadoras. La frase la escuchábamos en un bar al que habíamos ido a cenar en el sueño. Y nos reíamos cómo locas.
Che, cuando escucho Concha Buika me duele todo.
Pelotudo no es lo mismo que boludo.
“La simplicidad no es el objetivo. Es el resultado de combinar una buena idea con unas expectativas modestas.” Paul Rand
Es tan estúpida que es brillante. Un genio, Paul Rand. Y aplica a tantastanas cosas que no sé cómo no me di cuenta antes.
[ vía Microsiervos ]
Vale que no hay que pedir peras al olmo. Pero tampoco me pidan naranjas si soy limonero.
No es que sea un mal bicho, es que soy un bicho malo. Háganse cargo.
(Pucha, llegué a las 60… y las que me faltan).
Complejo finalmente revelado: ya no busco un novio, ahora quiero un padre.
“Qué rápido se pasa el fútbol cuando no lo estás mirando”.
Cortesía de la amiga G.
Estaba anotando algo que se me había ocurrido en mi cuaderno y en lugar de escribir “más riqueza interior”, escribí “más ropa interior”. Y ahí me di cuenta: tengo más ropa interior que riqueza interior. Ea.