La semana pasada fue dura. Volver de unas vacaciones que no rindieron demasiado no era agradable. Sin embargo hoy me encuentro descubriendo que todavía me queda esa sensación de cuando tenía 7, 8 o por ahí.
Las ganas de volver a clase, de ver a la seño, a los compañeros. Las ganas de volver a hacer la tarea, tomar el recreo, volver a casa ya sola para almorzar porque he cumplido un año más y “soy más grande”. Los primeros días de clases, con los pantalones cortos debajo del guardapolvo y yendo a clases con sandalias.
Los proyectos nuevos, los temas más difíciles, los libros por aprender y las ganas de estudiar, de ponerme a estudiar ya mismo, de saber más, de conocer más, de hacer mucho, mucho más.
Me gusta volver. Porque tengo ganas.
Las ganas. Que me las conserven…