La novela luminosa
“Me parece que los jóvenes son tres. Vi a dos de ellos acosar a la madre, tratando de obtener comida de su pico, exáctamente como polluelos y no como semejantes pelotudos que ya son.”La novela luminosa, Mario Levrero
(las negritas son mías)
Acá solté una carcajada. Pero ya venía sonriendo, calculo que desde la página 7, aproximadamente. La novela luminosa, que no lleva a titularse así hasta la página 453 de la edición de bolsillo que compré, es un libro-blog de cuando nadie blogueaba. Es un diario de un escritor que no sabe cómo carajo va a llegar a escribir esa novela luminosa que el alma le pide, ya que su realidad cotidiana se lo pone difícil. Los horarios cambiados, los achaques, las autoexcusas, la obsesión por la computadora que le hace quedarse resolviendo problemitas hasta la madrugada, la alegría de modificar una aplicación y que funcione, antes que ponerse a escribir realmente lo que tiene que escribir porque no se siente capaz. Y la identificación de esta lectora, que se sorprende en cada relato, se identifica aunque sea mujer, treinta años más joven y no tenga la menor intención de escribir ninguna novela luminosa. Mario Levrero escribe las primeras cuatrocientas páginas de este libro para si mismo, se va analizando de una manera que incluso da miedo y al mismo tiempo no tiene miedo de parecer loco, enajenado, ridículo, porque escribe para nadie, porque nadie lo lee cuando escribe. Y eso hace que esta novela sea luminosa aunque no se llame así hasta la página 453 de la edición de bolsillo que compré.
“Me resulta casi increíble, al comparar esta mujer con el resto de sus congéneres, que nunca se haya aprovechado de ese conocimiento suyo para competir, humillarme o tratar de reformarme. Me aceptaba tal cual soy, e intuía sin duda que cualquier modificación que se me impusiera, por más positiva que fuese, me haría perder algo que ella consideraba importante en mi.”
Cada vez que leo algo escrito por un hombre, que describe exáctamente cosas que he pensado, me asalta una ternura muy explicable, aquella que deviene de saber que también les pasa, que no son tan diferentes incluso en las diferencias. Que también hacen generalizaciones. Y se confirma que no estoy tan equivocada, a pesar de tanto pelotudo que me he cruzado. Que sigue siendo saludable que me gusten y me den curiosidad y los siga queriendo tantotanto.








La gente es muy rara pero aún así todos somos iguales, tan iguales que a veces damos miedo. Y los hombres…, ay, qué bueno que existen, todo esto sería de un aburrido tremendo, y además a veces hasta te enseñan cosas…, a poder ser que sean grandes X-D
C.: ¡Exacto!
me gustó más la previa que la novela luminosa en sí. Supongo que Levero había generado tanta expectación que creí que iba a leer algo que me revelara el sentido de la vida… una pelotuda, vamos.
Supongo que deberé arrancar desde la página 453 (tengo la misma edición) otra vez. Y después hablamos.
A los españoles que se la recomendé no les gustó tanto. Creo que no la entendieron. Eso de procastinar y escribir regodeándose con la propia incapacidad de resolver puede que sea muy rioplatense.
maggie: puede ser, a mi me la recomendó una española… hija de argentinos, a lo mejor es eso. Definitivamente, la previa ES la novela luminosa ¿no?