Soy un yuyo
Esta mañana salgo a hacer unos trámites y cuando paso por una floristería, aprovecho para preguntar por un insecticida porque mi ficus está muriendo a manos(patas) de unas mosquitas que salen de la tierra (pienso: a tamaños microscópicos esta es una película de desastre). El señor de la floristería me manda a otra tienda, a la vuelta y me dice que allí pregunte, que me va a poder ayudar.
La tienda es pequeñita y con onda. Bastante diferente a las tiendas de plantas y jardinería que conozco. En la parte delantera tiene un pequeño invernadero con luces artificiales, rosadas y las plantas no se ven porque están bien tapaditas. Hay bolsas de tierras y un montón de ¿herramientas? de colores que no sé identificar. La luz es tenue en todo el local. Un pelilargo me atiende amablemente y le cuento mis penas: que mi ficus tocayo está pelado (no como yo). Que unas mosquitas (vivas, más que muertas) me los están asesinando de raíz y que el señor de la floristería me manda aquí para que me vendan un remedio. El chico me ofrece un veneno ecológico y destaca las virtudes de que no es venenoso para las personas, aunque luego aclara que eso me da igual porque no voy a consumir el ficus. Le respondo risueña que no, que no me lo voy a comer “todavía”. Como es amable aprovecho y le cuento que mis margaritas también están un poco mustias. Le describo con detalle la mitad de las hojas amarillas de un lado y cómo se van secando y cayendo. Me dice que le suena a que es un hongo y me da otro remedio en un frasquito divino, con base de propoleo, me dice, que tiene usos medicinales para las personas. Me parece muy bien pero tampoco me voy a comer las margaritas (todavía). Ya que estamos y que me llevo las dos medicinas, le pregunto de paso si tienen semillas (digo, porque es un lugar que en el nombre lleva las palabras house y plant, como sea, es de plantas y de casas). Me mira raro y me dice “¿Qué tipo de semillas?” y yo muy oronda le comento que quiero semillas de hierba para gatos… me sonríe y me responde que ellos sólo venden semillas de cannabis.
Y yo pienso: qué caída del catre que soy.
(Igual, divino, me mandó a un herbolario cerca y además me dijo que “a los gatos les gusta mucho la marihuana”).
¡Plin!









