Yo lloro
Yo lloro. Supongo que es una cosa que me define, desde los tempranos años de mi primera escolarización, cuando todo un colegio me llamaba “la llorona” porque todos (sin faltar uno) los días, yo terminaba el período escolar a lágrima viva.
Pero vale una aclaración. Yo lloro por todo. No lloro porque esté triste. Lloro porque me emociono, porque estoy contenta y porque tengo la tensión baja. Lloro porque me di una ostia y porque quiero a alguien y porque en el anuncio de Navidad del Ayuntamiento dicen que yo también soy de Madrid. Lloro un poquito cada vez que vuelvo a casa después de un viaje, incluso si fueron vacaciones. Lloro porque me aguanto un montón, porque me siento vulnerable, porque pude instalar el coso de la basura sola y sin ayuda (lloré un poquito mientras bailaba por la casa), porque la vida es linda, porque lo dejamos, porque te quería (a vos, a vos y a vos) y quizás también un poco porque no te quise lo suficiente. Lloro porque una amiga está triste (pura solidaridad) y porque no encuentro una foto que pensaba que tenía, lloro porque no puedo curarte (de todo) o porque me decías lo mucho que me querés (mooommmmtón) con las manitas así, del pecho para afuera a esta imagen virtual que soy en tu vida. Lloro porque no estoy allá y porque soy feliz acá, porque me dan miedo los aviones y nadie lo entiende, porque en The Office llora Michael, que es un jefe insoportable y así y todo diez mil veces mejor que la mayoría de mis jefes. Lloro porque son veintitantos años sin vos y lloro de pensar que llorarías de sólo verme, lo linda, lo buena, lo contenta que estoy con mi vida (sé que es lo que pensarías). Lloro mientras escribo ésto, porque contarlo me pone nerviosa y llorando escribo igual y no me resisto y lo cuento todo, y me niego a dejar de llorar, que me hace peor. Porque me dijiste que era valiente y de verdad lo creés, porque puedo hablarte y podés hablarme, porque todo lo siento de manera intensa y eso me hace pensar que tengo tanta suerte. Lloro porque es una necesidad física, como tirarse un pedo o estornudar. Porque me parece que soy más del 70% de agua y por algún lado y por alguna razón eso tiene que salir. Renovando el ciclo.
Y estoy cansada de que piensen que lloro porque estoy triste. Porque, cierto, a veces estoy triste y lloro, pero la mayoría de las veces no. Porque resulta que soy una persona mucho más alegre de lo que yo misma pensaba. Pasa que las cosas que siento son intensas pero no voy por ahí haciendo exhibicionismo, salvo con un poco de llanto. Es que a veces soltar y dejar salir todo ésto no es tan fácil o mejor dicho, es tan fácil: sale llorando.
Quizás lo malo sea que todavía no aprendí a llorar sola y siempre que tengo que llorar con una mano o una oreja amiga.
Ayer lloré porque llevaba un montón de tiempo (en mi escala) sin llorar. Porque pasaron muchas cosas y me dolía la panza y recibí el mail (¡nació Pablo!) y porque hablé con Gaby y Pablo lloraba y yo no lloré mientras hablé porque no podía y lloré después, después de contártelo a vos, a vos y a vos, con mi hermano, mientras el pobre se atragantaba a galletas, recién llegado del trabajo. Lloré a sacudones, a moco tendido, a risa, a nariz tapada y a 12.000 kilómetros de distancia.
Y después me fui a dormir, mucho más relajada.
Y no me pregunten cómo (porque el recuerdo es borroso y confuso) pero a las 5 am me levanté, me subí a una silla, saqué la caja del ventilador del armario alto, lo monté (dios, es mucho más fácil cuando estás dormida) y lo enchufé y dormí el resto con el ruidito ese que me hace tan feliz y me gusta tanto. Mi propio homenaje. Porque los días que valen la pena (miento, que valen el llanto) hay que terminarlos, o comiendo papas fritas o durmiendo con ventilador. Que, fuera de los abrazos de media noche, son las mejores formas de terminar un día como el de ayer.
Pablo: ¡bienvenido!








Creí que ya había llorado suficiente por una temporada.. jodo niña.
Es precioso. Eres preciosa.
Promete que se lo regalarás a Pablo cuando tenga edad de leerlo y entenderte, cuando lleve toda la vida queriéndote.
pd: no llega el taxi…......... argggghhh
Mirá vos, ya lo decía el insigne Oliverio… y, casualmente, lo recordó Amkiel en su Panfleto hace pocos días
http://laetus.over-blog.es/article-30965753.html
¡Qué buena, la llantoterapia!
Felicidades por ese recién llegado Pablo que, seguro, dará muchísimas alegrías (y lágrimas) a su lindísima tía.
Me has hecho llorar!
qué hermoso tu relato!
¿querés un pañuelo?
beso
A
Las lágrimas, ajenas, nos provocan desasosiego, no se puede evitar, aunque sean de felicidad, sedativas o curativas incluso. Por eso no es malo que se preocupen cuando te vean llorar, es sólo confusión… y ahora mismo telepatía: acabo de escribir un post sobre casi mis lágrimas de esta mañana, juas.
Ahora ya sé por qué tienes esos ojos tan bonitos ;-*
yo tb soy de las q lloran todo el rato… y me has hecho llorar… ya sabes cuanto me alegro y cuanto me gustan este tipo de post?????
el primer impulso después de leerte fue pillar el móvil y llamarte pero creo que me lo he dejado en casa o lo he perdido anoche ( ay…).
ahora, más fríamente, recuerdo aquello de “el que de poco ríe de menos llora”. lo decía mi abuelo para censurarnos cuando éramos niños, aquella risa fácil y gratuita que se nos escapaba cada vez que abríamos la boca…
me imagino en cada cabeza un ring de boxeo:
“en este rincón… el llanto profundo que libera y limpia los rincones…
y en este otro rincón… la risa loca que contagia y perfuma el ambiente…
¡que empiece el combate!”
apuesto TODO a la risa. (si no gana, por lo menos nos reimos).
y que conste, celebro cada lágrima tuya, pero EXIJO más risas para equilibrar.
el sábado empezamos… ¿va?
(y deja de escribir estas cosas que no me quiero enamorar).
Cuando se lee algo así es como cuando sales de ver una película con una sonrisa tonta en la boca, o cuando cierras el libro que acabas de terminar con los ojos aguados de felicidad, o cuando el olor de la hierba recien cortada te recuerda tu infancia o cuando recuerdas el abrazo del padre ausente o cuando tu carcajada es profunda y sincera o cuando te rompe la primera ola del verano encima o cuando saboreas el primer trago de cerveza estando sediento o cuando el tiempo se detiene con una mirada…
Me alegro de haberme atrevido a enviarte un día ese mail sin esperar respuesta a cambio.
Y un beso a Pablo, a tu hermana, a tu sobrino, a tu madre y uno a ti muy muy grande.
Ya tengo la sonrisa puesta para todo el día y la lagrima a punto de caer de pura felicidad…
Este es uno de esos post que leo de lejos porque me siento entrometida. Pero me gusta tanto que no viene mal decirtelo. Por cierto, tengo la sensación de que el llanto acumulado es como el sueño, que no se recupera.
A todos: joooo, ¡que me hacen shorar!
burma: Si Pablo quiere, incluso se lo voy a leer, con vos cascada de tía vieja
lalo k: ¡Tal cual! Debería agregarlo al post, porque es eso, eso mismo
implicada: ¡gracias! ¿Ves? Que llorar de contento es muy lindo y hace bien
Ajenjo: ¡Dale! sob
C.: Pues es un poco eso, que lo que no me gusta es que me digan que soy una tristona porque lloro mucho ¡si es que hay mil razones para llorar!
vireta: ¡no, no lo sé! por eso me gusta que me lo digas
nadie: ¡claro que si! Pero que sepas que a mi se me escapan las lágrimas de tanto reirme ¿eh?
nadie: ¡no empeceeeemos, no empeceeeeeeemos!
javier: Y yo me alegro tanto de lo hayas hecho. A esta altura ya te considero un amigo, espero que no te importe
Gracias por los besos, espero que sean dados este mismo año
Amélie: Pues a mi me alegra mucho que me lo digas ¡pensá en que me hacés un favor! Y tenés razón, aunque el llanto acumulado, en mi caso, tiene una ventaja: sale con juerza y rapidito ¡me deja lista para hacer otras cosas!
Me hiciste llorar
Gracias, Dan. Pronto Pablo Federico (a) “Lauchita” dirá también “Te quiero montómm!”
Besos de todos.
Creo que en este post te reflejas toda tú, enterita. Llamémosle de ahora en adelante “el post”. Así se entiende que te quiera tanto.
Muak
Lloras porque te dan miedo los aviones, te dan miedo los aviones porque volar no es humano. Yo lloro y me descompongo.
Qué sensibilidad sana nena…