Statement

Ayer se presentó el libro en el que estuve trabajando.
Que vengo notando, cuando salgo del metro para venir al trabajo, que es más la gente que sostiene la puerta para el que viene detrás, que la que no lo hace. Todo un cambio en lo que va del año.
Que me gusta la gente que dice “permiso” antes de pasar, no al mismo tiempo que te empuja. Que casi que me enamoro de cualquiera que tenga mínimos modales. O huela a jabón. Eso es un poco triste. No sé.
Y que sé de una persona que va por la calle con la etiqueta de la camiseta para afuera a propósito, con la vaga esperanza de que alguien, en algún semáforo, mientras esperan para cruzar, le toque el cuello y se la acomode. Suena un poco patético pero al mismo tiempo muy optimista. Cuántas veces habré estado a punto de arreglar al que estaba parado delante. Y me contuve.
Y que no tengo nada para contar. Aunque parece que nunca se me agota la charla. Portación de pasaporte, que le dicen.
Si me la cuentan así, casi que me convencen para ir a ver Camino.
Intercambio de bienes. No hace falta que haya crisis para aprovechar.

Me lo manda P., que sabe que tengo debilidad por los carteles. Si este blog tuviera una cabecera ciclotímica, seguramente más de una vez, se repetiría esta imagen.
Cuando me dan lecciones, me achiquito. Qué buena palabra me acabo de inventar.
Click en el botón Next blog de Blogger: a veces se encuentran cosas, errr, “interesantes”.
Alberto Montt me hace reir a carcajadas y en la oficina todos me miran. Pero es que sus dosis diarias son necesarias para la supervivencia. Y además, qué bien diibuja, el guacho