Conclusiones estúpidas XXVII
A mi no me asusta estar sola. Lo que me da miedo es perder la habilidad y las ganas de estar con alguien.
A mi no me asusta estar sola. Lo que me da miedo es perder la habilidad y las ganas de estar con alguien.
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En este caso el orden de los factores altera el producto. Con las ganas en segundo lugar se hace viento en contra. Para no perder la habilidad se puede ir practicando, aun sin ganas, pero no ayuda mucho.
Esas son el tipo de cosas que le asustan a la gente interesante.
¡Besitos, Dosde!
es un miedo de lo más peculiar el suyo.
alcoyana alcoyana! coincidimos en algo más. saludos!
Las ganas…como todo es un ejercicio. Es como andar en bicicleta…hay que ejercitarlo solamente, pero nunca se olvida una vez aprendido…es cuestión de practicar.
cuanta razón tiene usté.
Dani esa es la gracia… descubrir a alguien que te hace despertar las ganas de no estar sola.
Es aun más maravilloso que querer estar con alguien y conseguirlo.
Las sopresas hacen la vida interesante… y la espera le pone condimento.
Cuando se pierden la habilidad y las ganas de estar con alguien suele empezarse por quién está más cerca, es decir, uno mismo. Me daría miedo quedarme solo y, además, no soportarme.
Si perdemos la inteligencia emocional, estamos perdidos …
Blackant: Pos-eso.
Biyu: Otro.
Magic: ¿Será peculiar o será que yo lo digo?
Cristina: Eso espero…
Verdemelón: ¡Güelcom vac!
Amkiel: Cuando uno pasa mucho tiempo sólo, pasa que termina conociéndose quizás demasiado… y ya no se causa gracia ni emoción a si mismo… y quizás por eso necesita al otro ¿no?
Jean Bedel: Y si uno ya no la traía de fábrica ¿se puede aprender?
Todo depende de por qué se puedan perder las ganas de estar con alguien y de qué signifique exactamente ese “estar”; si de lo que se trata es de vivir en pareja, visto el panorama, no me extraña que se le quiten a uno las ganas
aunque tampoco es tan malo como para asustar, creo.
El único problema de la soledad, para mi gusto, es aquello que escribía Maupassant: “Necesitamos a nuestro alrededor gente que piense y hable. Cuando estamos solos mucho tiempo poblamos de fantasmas el vacio”
absoluto intringulis!
pero cuando llega “la persona” y no “una persona” desaparecen las dudas